jueves, 6 de mayo de 2010

MGMT - Congratulations (2010)

- you'll never be as good as the rolling stones -

Para aquellos que vivieron de los éxitos pasados de MGMT, Congratulations puede ser una experiencia retadora y desconcertante. A principios del año VanWyngarden anunció que su nueva producción no tendría mucho que ver con las ultra-globalizadas Time to Pretend o Kids. La declaración fue más bien decepcionante, tomando en cuenta que lo mejor de Oracular Spectacular eran sus himnos pop precisamente. No tuve otra opción que sumarme a una manada escéptica pero dispuesta a confirmar que el primer álbum fue un golpe de suerte, un chiripazo, una ocurrencia. Justo en el momento en que MGMT nos llevaba de la oreja por una dirección, se ponen sus moños y nos conducen ahora por el camino opuesto. En algún punto Congratulations olvidó las fórmulas que tanto le funcionaron a su predecesor. Con muchísimas drogas encima, el resultado es una psicodelia anticlimática: Canciones en las que suceden muchísimas cosas pero que no llegan a nada en concreto. Esta es la nueva apuesta de MGMT. Si antes se autoproclamaban los héroes post-modernos, ahora se conforman con ser los extras en una trama que los supera. De esta manera, Congratulations es un merecido tributo a todas aquellas figuras que han contribuido en su música.
Con una devoción casi ingenua MGMT narra las enseñazas del maestro Brian Eno en un punk tétrico-angustioso: "When I was stuck he'd make me memorize elaborate curses". Song for Dan Treacy es a su vez una oda al vocalista de Television Personalities. Aquí hay mucho Supergrass y aún más The Libertines. Por su parte, It's Working abre el disco sin introducciones, dejando en claro que el resto de las cacnciones estarán más basadas en la guitarra que antes. Sin embargo, lo que al principio parece ser una típica canción de los Pixies, evoluciona hasta convertirse en un viaje místico revelador: "Love is only in your mind and not in your heart". Desafortunadamente, desde su primera canción MGMT se somete a una rutina. Empiezan la mayoría de sus canciones con cuerpo de rockero y terminan por vender su alma al sintetizador. A lo largo de la ambiciosa Siberian Breaks se puede apreciar la transformación con facilidad. En doce minutos atraviesan The Byrds, The Beach Boys, Pink Floyd con Syd Barret a la cabeza, la última etapa de The Flaming Lips, David Bowie, The Rolling Stones y otra vez Pink Floyd pero ahora en su faceta más progresiva. Aún así, es posible encontrarse algunas excepciones a la tendencia. Como la instrumental e innecesaria Lady Dada's Nightmare o el polémico sencillo Flash Delirium, que aunque no ha sido del todo bien recibido por los fans, es la pieza que más evoca los días de Oracular Spectacular. Es tan rebuscada y enigmática que es digna de codearse con las clásicas de la psicodelia.
Si hacemos una debida retrospectiva se nota el trabajo en estos casi tres años. Y aunque es por mucho una obra más completa que Oracular Spectacular, su mayor problema es querer abarcar tantas experiencias en tan poco material. Me queda claro que el objetivo de Congratulations no es competir en las listas de popularidad ni vender miles de copias. El disco no da para eso. Involuntariamente MGMT compuso música para la posteridad. Una de esas producciones menospreciadas por sus contemporáneos que serán redescubiertas por futuras generaciones y que ciertamente no serán las canciones más recordadas de esta banda de Brooklyn, al menos, por hoy.

sábado, 24 de abril de 2010

Del espíritu indie y el regreso del sintetizador VI

Passion Pit - Manners (2009)
- everything's easy when you never have to choose -

Caer rendido nunca había sido tan fácil hasta que escuché Manners de Passion Pit. Hasta la fecha no puedo evitar emocionarme como quinceañera frente a su artista del momento una vez que el disco ha comenzado. Yo mismo estoy sorprendido. Desconozco que tanto tenga que ver el hype del momento, donde se apuesta por un paradigmático pop, desenfadado e inconsecuente. Tal vez sea mera casualidad y Manners me encontró en un momento vulnerable de mi vida, lo cual me pondría en una situación bastante desventajosa. O podemos aceptarlo sin rodeos. Los muchachos de Passion Pit fabricaron una bomba musical con un altísimo replay value. A diferencia de otros ejemplares en el género que no logran concretar un disco por completo (sí, me refiero a Walking on a Dream de Empire of the Sun o al primer disco de MGMT) Manners sobresale porque invierte la situación. Los defectos de aquellos son aprovechados aquí (sin necesariamente convertirse en virtudes) de manera un tanto extremista. Lo digo de una vez: Todas y cada una de las once pistas son singles en potencia. Y aunque es difícil competir ante un monstruo como Little Secrets, el terreno está trazado para que el resto de los temas sean un éxito en lo que dura un verano. Curiosamente esta redondez está fuertemente sustentada por una ausencia de espontaneidad. Sin ser del todo una obra predecible, Manners es fiel a su concepto desde las primeras notas de Make Light. Quizá sea una posición muy cómoda, pero al hacerlo se gana en seguridad y coherencia. Aún así, momentos como la transformación de Folds in Your Hands en una agresiva odisea electrónica, la aparición del riff característico en la irresistiblemente pegajosa Sleepyhead y los metales que acompañan el grito de "Me, I cried out God, you dared me in the dark" en To Kingdome Come se agradecen eternamente. Además, se prescindió de esos momentos embarazosos en que el artista rellena los huecos creativos con supuestas inspiraciones experimentales que generalmente terminan por ser unos churros flagrantes. Después, entre toda la fiesta llena de júbilo que representa Manners es posible encontrarse momentos sosegados e introspectivos. Swimming in the Flood narra a un ritmo semi lento la aventura de dejarlo todo y empezar de nuevo. O la triste y hermosísima Moth's Wings que a su vez pregunta "Whose side are you on? What side is this anyway?" Con una voz a veces chiqueada pero sobre todo quejumbrosa (similar a la de Reggie Youngblood de Black Kids) Michael Angelakos se esforzó por componer una métrica justa para ser cantada con orgullo. La única razón por las que sus casi chillidos no llegan al hartazgo (a diferencia de la de Youngblood) se debe a que inteligentemente se ensambló todo para descentralizar la figura del vocalista. Ya sea por la base electro en que reposa The Reeling o por lo atmosférico que puede resultar Seaweed Song, realmente la culpa es de Jeff Apruzzese, quien con su sintetizador derrama ácido en todas las piezas. Piezas que al final corroen inevitablemente. Total, que se me caiga la piel.

sábado, 20 de marzo de 2010

Bloody Hell

The Libertines - The Libertines (2004)
- still not dirty enough for you -

Habían preparado todo para que fueran las mejores vacaciones de su vida. Paul, Gavin, Terry y Mack estaban a 73 km de su primer destino. Hacía una semana que los cuatro amigos abandonaron sus barrios londinenses para adentrarse en el sur de México. Testimonios de otros camaradas les aseguraban mucho sexo y drogas al por mayor. Gavin manejaba con inseguirdad por carreteras mexicanas en un carro japonés rentado en las afueras del Distrito Federal. Amedrentado por el calor, Terry sólo podía pensar en una frase: "Bloody hell". Mack había procurado que el espíritu británico los acompañara durante toda la aventura. The Beatles, The Clash, The Stone Roses. Nada de The Doors y mucho menos nada de Nirvana. En el fondo se escuchaba a Pete Doherty poniéndole un dilema a una tal Katie "You're a sweet sweet girl but it's a cruel cruel world". Sin saberlo, el sonido garage y autodestructivo del disco se asemejaría mucho a lo que vivirían los cuatro amigos en las próximas semanas. Paul pasó a la canción número cinco. Cuando escuchaba ese disco siempre empezaba por esa canción. En un gesto de aprobación, todos alzaron su cerveza mexicana de lata y cantaron con acento inglés "I no longer hear the music". Sin duda, serían las mejores vacaciones de su vida.

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viernes, 19 de marzo de 2010

De la experiencia y el dios de las seis cuerdas III

The Jimi Hendrix Experience - Axis: Bold as Love (1967)
- and so castles made of sand fall in the sea, eventually -

Tom hizo su elección como sólo un neófito sabe hacerlo: por la portada. Tomó dos de los discos con diseños más raros y llamativos de la menguada colección de su padre. El primero, una banda francesa cuyo nombre no podía pronunciar, mostraba lo que al parecer eran siluetas de personas borrosas. Lástima, el vinilo estaba totalmente rayado. Lo cambió. Su segunda elección se basó en una curiosa ilustración con motivos hindúes. Las múltiples cabezas de un solo ser lo hipnotizaban y le ordenaban reproducirlo. Lo puso a girar inmediatamente. Al principio, Tom se sintió confundido, indefenso y amenazado. Era muy parecido a lo que le pasa a la gente cuando ve a Fellini por primera vez. El efecto podía ser irreversible. Sin embargo, Tom no se dejó vencer tan fácilmente. Se concentró al máximo y fijó su atención en todos aquellos nuevos sonidos.
A pesar de que el nombre Jimi Hendrix le sonaba familiar, su música era aún ajena a sus inexpertos oídos. Lo que más le inquietaba era la ausencia de coros. Acostumbrado a bandas noventeras, Tom no podía concebir la música sin ellos, así que buscó un pretexto para justificar la medida: La voz del vocalista no estaba hecha para cantar, pensó él, estaba hecha para relatar historias. Era una auténtica voz de cuenta cuentos. Le emocionaba la idea de que alguien pudiera hablar de un jefe indio y al mismo tiempo tocar la guitarra tan naturalmente que pareciera que fuera parte de una convención. Y aunque dominaba perfectamente el inglés, sentía que el significado de las letras se le escapaba de la mente. ¿Cómo interpretar I just wanna know about the rooms behind your minds? ¿Qué le podía decir esto a un puberto de 14 años? Aún así, se sintió bien. Por alguna razón sabía que no estaba perdiendo su tiempo en una grabación vieja y olvidada. Al contrario, se sentía un arqueólogo que descubría las ruinas antes adoradas por civilizaciones antiguas.
Hubo una canción que permaneció en la mente de Tom por más tiempo que las demás. Cuando se terminaba, tomaba el brazo del tocadiscos y lo regresaba a donde comenzaba la pista. Repitió la acción más de cinco veces. Escucharla tanto la merecía acreedora de saber su nombre. "Little Wing", decía la parte trasera de la caja. Así que Little Wing se convirtió en el tema de la semana. En apariencia más sencilla, llegaba más hondo que cualquier otra canción del disco. Cuando la escuchaba no podía evitar pensar en alguna canción de Use Your Illusion de los Guns n' Roses, quizá, por ser sus contemporáneos. A estas alturas lo que el disco le brindaba a Tom no eran verdades y afirmaciones, sino un mar de duda e incertidumbre que lo hacían cuestionarse las cosas. ¿Cómo es que las guitarras van al revés? ¿De dónde sacan tanta fuerza? ¿Porqué demonios no cantó Jimi todas las canciones? ¿Bold as Love? Cuando el disco terminó, Tom se sentía ofuscado. Demasiada energía, tal vez. Después de pensarlo, se puso triste. Nunca más iba a escuchar este disco por primera vez.

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viernes, 11 de diciembre de 2009

De la experiencia y el dios de las seis cuerdas II

The Jimi Hendrix Experience - Are You Experienced? (1967) [Edición EUA]
- excuse me while i kiss the sky -

Are You Experienced? no es una simple pregunta. Muy sutilmente implica un reto, un desafío. Es también una advertencia: te diriges hacia lo desconocido, y con esto, rápidamente se inicia un diálogo entre el escucha y la alteridad, Hendrix es solamente un mediador más. Por si fuera poco, el título cobra otro significado después de haber escuchado el disco, ¿quieres más?
Are You Experienced? es como un viaje incómodo patrocinado por el LSD con muy pocos espacios para la serenidad. La propuesta musical lleva a las sensaciones a lo más alto. Cuando finalmente logra haber un momento de tranquilidad, digamos, This May Be Love, es sólo para sumergirse en una hipnosis profunda. La voz de Hendrix (que nunca se decide entre cantar, hablar y gritar) lanza frases incomprensibles como "I can see my rainbow calling me yeah". Así, de esta manera Hendrix hace de Are You Experienced? una especie de poemario, a veces tan alucinante que es difícil verlo en panorámico; es preferible si se le desglosa. Pensamientos alienígenas sobre la naturaleza humana en Third Stone from the Sun. La locura y el desorden de Purple Haze: Is it tomorrow, or just the end of time? pregunta Hendrix. Love or Confusion, el trillado tema de amor hecho con frases que nada tienen de prefabricadas: My heart burns with feeling, but my mind, it's cold and reeling. Una afrenta directa a las baladas románticas, y es que en lugar de sonar sobrios y limpios, la banda optó por los altos decibles y la ejecución cruda.
Dentro de la misma línea, Hendrix, consciente de lo que la mujer significaba para él, reservó un lugar especial para ella. Aunque lo expresaba de maneras muy particulares, él estaba completamente enamorado de la feminidad. Ya sea la mujer asesinada en la legendaria historia de Hey Joe, como objeto de deseo en Foxey Lady. E incluso en Fire, donde el despecho de un hombre por una mujer lo conduce al valle de la amargura. Al final, es ella quien altera los sentidos de la realidad, cual droga, un misterio al que Hendrix se atrevió a enfrentar. Sólo él sabe si tuvo éxito. Por su parte, el desenlace del disco también juega con lo enigmático. La canción que bautizó al álbum es un mantra que engloba las ideas de todo Are You Experienced? De alguna manera ayuda a asimilar y orientar su contenido. Después, el fuego interno que lo mantiene con vida y en movimiento lo consume casi al instante. Las cenizas son llevadas por el viento sin destino aparente, de forma muy parecida a la incertidumbre que Hendrix expresaba: "will i live tomorrow? well, i just can't say, but i know for sure i don't live today".

miércoles, 28 de octubre de 2009

De la experiencia y el dios de las seis cuerdas I

Los bordes entre historia y leyenda en torno a Jimi Hendrix no son muy precisos. Ambas realidades conviven e integran nuestra idea de él. Encima, tenemos las declaraciones más sensacionalistas (el mismo título que elegí para esta entrada lo confirma): "Un adelantado a su época", "su música es altamente influyente" o la no menos pretenciosa "el mejor guitarrista del rock". Suponiendo que todas estas premisas fueran ciertas, sería fácil pensar que su música se conserva dentro de los primeros planos de la actualidad. Sin embargo, si uno se adentra ligeramente en los imaginarios, se topa con figuras mucho más poderosas. No trato de plantear una contradicción, así como tampoco trato de desmitificar al héroe. La cuestión se centra más bien en la forma en que se vive la experiencia de Jimi Hendrix, y es que a diferencia de otros muchos consagrados de la música, The Jimi Hendrix Experience se asimila de manera muy particular. Para empezar, nunca se habla de un disco clásico de la banda. Los tres discos son vistos como iguales. Otra idea (muy debatible), es que carece de una canción icónica coreada de generación en generación. Para Jimi Hendrix la canciones eran pequeños relatos. Finalmente, no tuvo (ni sigue teniendo) la sobre mediatización tan común que construyen a las leyendas. Sobre este supuesto, Hendrix es como el héroe del que se sabe (se obvia) su existencia pero no es muy recurrido. Con todo, hablar de The Jimi Hendrix Experience sigue siendo pertinente hoy día. No por nada la leyenda se sostiene casi por si misma: hubo un hombre negro que tocaba la guitarra como nadie.

En su persona convergieron técnica, creatividad, ingenio y destrucción. La muerte prematura de Jimi a los 27 años vino a terminar con el grupo e inmediatamente iniciar un proceso de inmortalización. Ahora bien, como suele pasar, el enaltecimiento de algo eclipsa su alrededores. The Jimi Hendrix Experience se generó también por el bajista Noel Redding y el baterista Mitch Mitchell, ambos del nivel musical del guitarrista. Los tres (y ahora sí me atrevo a hacer un juicio), formaron una de las bandas más productivas y efectivas del rock: En año y medio grabaron 3 discos exitosísimos. Y bien, ¿habría seguido en ascenso la carrera de Hendrix? No lo sé, tal vez. Yo prefiero pensar que cada una de las canciones es un fuego interno manifestándose. Escucha, te están hablando.

lunes, 19 de octubre de 2009

Del espíritu indie y el regreso del sintetizador V

Ratatat - Ratatat (2004)

El dueto Ratatat adquiere la personalidad de un robot, a veces un tanto trepidante y otras simplemente se limita a recrear ambientes. Evan Mast y Mike Stroud provienen de Estados Unidos. Su proyecto se materializó bajo el sello independiente XL Recordings. En esta primera producción homónima, Ratatat trabaja con piezas separadas. Textura electro, estructura rock, rítmica Hip-Hop. Si bien, debido a su pureza instrumental, nunca llega a inclinarse por un género en particular. Técnicamente el sonido es limpio, dejando en claro una democracia entre sus instrumentos. El sintetizador colabora con la introspección del disco. Por su parte, la guitarra sin ser virtuosa, entra y sale de manera precisa. Así, se logra una sólida mancuerna, lo cual me remite a la sencillez de producción. Son contados los elementos extras que destacan, con excepción del bajo y samples de voz entre algunas pistas que a mi parecer son innecesarias.
Al arranque, el álbum se presenta como una electrizante propuesta. Los dos primeros temas parecen estar diseñados para un Tetris moderno. Sin embargo, progresivamente los sonidos se dosifican hasta llegar a los niveles etéreos de Everest o Bustelo. Partiendo de esto, la obra se impregna de un aire taciturno y meditativo, con algunas notables insurrecciones. La canción Crips con clara influencia Daft Punk y un bajo hipnótico durante el puente. O Germany to Germany, un himno de guerra electrónico y una de mis favoritas. Lo triste es que me da la impresión que más de una canción son meros rellenos. Por ejemplo, Cherry, canción de cierre (y antiguo nombre de la banda), con un inicio a la The Postal Service deprimido, llega a cansar por su reiterativo sonido.
Así queda la situación. Con un mínimo de distractores, Ratatat dirige al escucha hacia el corazón de su música, la simbiosis guitarra-sintetizador. Ambos cooperando, en ningún momento se percibe una tensión. Eso sí, hay un constante jaloneo entre las formas más serenas y más provocativas que puede dejar inconforme a más de uno. Pero como sea, es un inicio prometedor.