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miércoles, 9 de septiembre de 2009

De los tardíos noventa y sus obras maestras IV

Sigur Rós - Ágætis Byrjun (1999)

Admito que no soy un viejo seguidor de Sigur Rós. Comencé a escucharlos hace apenas un par de años. Fue precisamente este disco el que me acercó a su música. Hoy en día, la banda pertenece a planos internacionales. No estoy seguro de que Sigur Rós sea la banda con más proyección en el post-rock, aunque su fama sigue subiendo considerablemente. Quizá, de una manera discreta, pero constante. Insignia del post-rock, género al que no se le veía una larga vida. Sin embargo, acutalmente es uno de los sectores más activos en la industria.
A pesar de que Ágætis Byrjun significa "un buen comienzo", se trata de su segunda producción. Si le toma a la ligera, Ágætis Byrjun puede tornarse una experiencia de acompañamiento, meramente ambiental. Por otro lado, si uno se toma la molestia de analizar la obra (tal vez no a detalle, pero si con calma) se encontrará con un disco sorpredente. Durante una hora y diez minutos, Sigur Rós logra meter en un largo y denso paréntesis al escucha con una propuesta general que se debate entre los polos fríos y calientes. Frío por sus desoladas ambientaciones. Cálido por la extrañamente cercana voz de Jónsi. Al inicio, Ágætis Byrjun es algo etéreo, o abstracto si pudiera llamarlo así. Pero conforme el disco avanza, las pistas se vuelven más concretas y en algunos casos hasta agresivas como pasa en Hjartað Hamast o Ný Batterí, en donde un grito acompañado por metales disonantes suena bastante bien. Uno esperaría que no, pero sí. Increíble.
En aspectos técnicos resalta en especial una cosa, y es que a aun cuando se trata de un disco muy largo, no se abusó en recursos de estudio. En pocas palabras, una producción justa: nada de más, nada de menos.
Al final, aunque la experiencia es fuerte, es reconfortante. Sigur Rós apostó por hacer un disco medular en el post-rock. Ágætis Byrjun, no es una elegía, simplemente que Sigur Rós es como la luz más brillante en el túnel más oscuro. De entrada, eso ya es abrumador.

viernes, 20 de febrero de 2009

Cat Power - Moon Pix (1998)

-when no one is around love will always love you-

Tomando en cuenta la próxima presentación de Cat Power en la ciudad me apresuré a subir este material. Primero que nada tengo que decir que Moon Pix es el único disco que he escuchado de ella hasta la fecha y es una pena, ya que cuenta con una amplia gama discográfica. Chan Marshall (nombre real de la artista), posee dos elementos distintivos. A) Un sonido sobrio y triste. B) Una voz misteriosa casi en susurro. El disco en cuestión muestra a una Cat Power oscura, reflexiva y minimalista. Como si de alguna manera nos quisiera enseñar sólo una parte de su potencial. Aunque las composiciones distan mucho de ser complejas, se alcanzan a percibir destellos de ambición que tratan de crear un disco profundo. A pesar de todo lo logra, y en ocasiones es tan profundo que se convierte en música nada fácil de seguir. Mis primeras impresiones del disco fueron un tanto pesimistas debido a un sonido muy lento y elementos repetitivos. No obstante, Moon Pix es de esos pequeños discos que crecen con el tiempo hasta convertirse en grandes experiencias. Letras muy bien pensadas y herméticas que dejan numerosas interpretaciones. Un sonido que no encaja del todo en el ámbito comercial. Una voz contenida que habla en frases enigmáticas cargadas de emociones. Todo esto proveniente de una sola mujer.